Fiesta del Señor de los Milagros, declarada Patrimonio Cultural del Perú
Desde el origen de la procesión, la tradición nos cuenta del mar morado de fieles que llenaban las calles de Lima en Octubre.
Desde el origen de la procesión, la tradición nos cuenta del mar morado de fieles que llenaban las calles de Lima en Octubre.
El día de ayer, el Fondo Editorial de la Universidad Católica presentó una nueva publicación, en el Museo de Arte Colonial Pedro de Osma, en Barranco denominada: “El rostro de un pueblo. Estudios sobre el Señor de los Milagros”.

No podíamos llegar al fin de este mes morado sin conmemorar todas aquellas costumbres que acompañan el andar del Señor de los Milagros, sin las cuales Octubre no sería el mismo.
Tradiciones, sumadas a los hombres, mujeres, ancianos y niños que año tras año caminan apretujados unos con otros sin importarles el cansancio y la fatiga.
Numerosas costumbres del mes morado provienen de tiempos muy antiguos (incluso virreinales), perdiéndose en el camino muchas de ellas, mientras que otras tomaron fuerza.
Uno de los mejores ejemplos, nos es otorgado en la figura de los penitentes.
Estos sujetos acompañaban al Señor de los Milagros en los días de su procesión, siendo la mayoría fieles que por enfermedad o por pura devoción, se habían obligado a cumplir esta promesa religiosa.
Si traemos a nuestra memoria la vez en que nos preguntamos: ¿Por qué el color morado en las celebraciones del Señor de los Milagros?, recordaremos que la fundadora del Instituto Nazareno, que hasta el día de hoy existe, provino de tierras hermanas ecuatorianas.
Premisa que, aunque no lo crean, encierra la presencia de la imagen al reverso del Señor de los Milagros.
Aunque sea difícil de creer, la procesión que en la actualidad congrega a miles de devotos peregrinos por calles limeñas cada mes de octubre, se llevó a cabo por vez primera con una réplica de la imagen.