Es imposible de creer que una empresa chilena de productos lácteos, específicamente Soprole S.A. pretenda hacer suyo el nombre de “Suspiro Limeño” para uno de sus dulces. Y que actualmente esté comercializando éste suspiro con marca Soprole e inclusive ya aparezca en su página web, como el más nuevo de sus productos.
Hace dos días que se oye el tumulto de comentarios alrededor de la posición defensiva por parte de nuestro gobierno para la tutela de la paternidad peruana del distinguido postre limeño. El tiempo es factor primordial en este delicado asunto, debido a que se requiere presentar una solicitud de oposición al registro de esta marca, antes del 27 del presente mes.
Debemos resaltar que no es la primera vez que la empresa chilena Soprole S.A. ha pretendido registrar la marca, hecho que se suscitó en 1997 cuando buscó incluso patentar la marca “Limeño”.
Tal y como dicen por allí, hoy en día no deja de sorprendernos que los empresarios de este país vecino estén permanentemente tratando de captar productos originarios e históricos del perú para comercializarlos y sacar ventaja. Así que lo único que nos queda hacer como peruanos es oponernos y difundir lo que nos pertenece por derecho propio.
Si conocen algún extranjero, este fin de semana saquen su receta favorita, preparen un Suspiro Limeño y convídenle del delicioso manjar. Propaguen nuestra cultura culinaria para que nadie sea sorprendido.
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