Fábulas

El E-mail (La culpa es de la vaca) Un hombre pierde su trabajo. Luego de buscar varios meses, se entera de que en Microsoft necesitan barrenderos. El gerente de relaciones industriales le pregunta sus datos, lo observa barrer, lo felicita y le dice: "el puesto es suyo. Deme su e-mail, para informarle el día y la hora en que deberá presentarse".

El hombre, desconsolado, contesta que no tiene e-mail, y el gerente de relaciones industriales le dice que lo lamenta mucho pero que si no tiene e-mail, virtualmente no existe, y que, como no existe, no le puede dar el trabajo.

El hombre sale desesperado, no sabe qué hacer y sólo tiene $250 en el bolsillo. Entonces decide ir al mercado de abastecimiento de frutas y verduras y compra un cajón de tomates de 10 kg. Se va de casa en casa vendiendo el kilo de tomates a $50. En menos de dos horas había duplicado su dinero; repite la operación otras 3 veces, cena en un pequeño restaurante y vuelve a la casa con $150...

Una chica estaba esperando su vuelo en un gran aeropuerto.

Como tenía mucho tiempo decidió comprar un libro y un paquete de galletas, para descansar y leer en alguna sala del aeropuerto...

Esopo: El gato y las ratasHabía una casa invadida de ratas.

Lo supo un gato y se fue a ella, y poco a poco iba devorando las ratas. Pero ellas, viendo que rápidamente eran cazadas, decidieron guardarse en sus agujeros.

No pudiendo el gato alcanzarlas, ideó una trampa para que salieran. Trepó a lo alto de una viga, y colgado de ella se hizo el muerto. Pero una de las ratas se asomó, lo vio y le dijo:

- ¡ Oye amiguito, aunque fueras un saco de harina, no me acercaría a ti!

De | Esopo

----------

Moraleja: Los malvados, cuando no pueden dañar a sus víctimas directamente, buscan un atractivo truco para lograrlo.

Cuídate siempre de lo que te ofrecen algunas personas que solamente se quieren aprovechar de ti y si te ofrecen algo que sepas que es malo, no lo aceptes nunca y cuéntaselo a quien más confianza le tengas.

La fábula del león y la cabraUn león hambriento, viendo que no le era fácil subir a los riscos en que pacía una cabra, se fue acercando poco a poco.

Pronto se dio cuenta que le sería imposible llegar hasta la cabrita y, entonces, le dirigió cariñosas frases invitándola a pasear juntos por la fresca y aromática hierba de la pradera.

- ¡Deja esas peñas esteriles, le decia, y baja a los prados donde yo habito, amiga mia!

- Tienes razon, contesto la cabra, asi lo haré con mucho gusto, pero cuando estes muy lejos de estos lares.

----------

Moraleja: Nunca escuches del enemigo el consejo, si no quieres sufrir amargos desengaños.

La fábula del Anso y el LoboUn asno, al ver que se acercaba un lobo y no podía escapar del enemigo tan temido, simuló encontrarse cojo. Acercándose el lobo, le preguntó la causa de su cojera. El asno respondió que al saltar un cerco se le había introducido una espina y que prefería morir antes que seguir soportando dolor tan agudo.

-Quítame, por favor, esta espina, señor lobo, y devóreme cuando guste, sin miedo a lastimarse la boca.

El lobo se dejo convencer mansamente, pero, al levantar la pata del borrico para examinarla atentamente, recibió tan terrible coz que se quedó sin un sólo diente.

El lobo mal herido, llorando su desventura, dijo:

- Bien merecido lo tengo, porque siendo mi oficio de carnicero, ¿Cómo se me ocurrió hacer de curandero?

----------

Moraleja: Hablemos con razon: No tiene juicio, quien deja el propio por ajeno oficio.

De: Félix María Samaniego

Un día, el burro de un campesino cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de hacer algo.

Finalmente, decidió que el burro era muy viejo, el pozo estaba seco y de todas formas necesitaba ser tapado. Realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno tomó una pala y empezaron a tirar tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que pasaba y lloró horriblemente. Pero luego de unas cuantas paladas de tierra, para sorpresa de todos, se aquietó.

El campesino intrigado, miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... Con cada palada, el burro hacía algo increíble: se sacudía la tierra y la pisaba formando un piso cada vez más alto.

Muy pronto todos vieron admirados como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando ... y riendo.

-------

El emprendedor no espera que otro lo “empuje” a realizar sus metas, pues nadie las conoce mejor que el mismo. Cada uno de nuestros problemas es una oportunidad. Podemos salir de los hoyos más profundos si no nos damos por vencidos... Cada uno agregue su moraleja.

Suscríbete

  • Suscribete a nuestro feed
  • Add to Google Reader or Homepage
  • Subscribe in NewsGator Online
  • Add to My AOL
  • Subscribe in Bloglines
  • Add to netvibes