Perú
Desde el origen de la procesión, la tradición nos cuenta del mar morado de fieles que llenaban las calles de Lima en Octubre.
Y aunque en estos tiempos, no todos los peregrinos usan hábitos, la procesión continúa siendo una masiva unión de fe, colores y razas que viven con el alma en pecho sus costumbres de siempre.
Este año se ha confirmado que el Señor de los Milagros representa nuestra festividad más numerosa y ferviente a nivel nacional (para muchos, incluso latinoamericano). Siendo declarada Patrimonio Cultural del Perú por el Instituto Nacional de Cultura (INC).
Designación oficializada el 27 de octubre, lo que es un justo reconocimiento al cristo moreno que une nuestros corazones año a año.
Hace casi una semana se estrenó la película nacional “Un día sin Sexo”, a cargo de Frank Pérez-Garland.
Para ser sinceros, esperaba repetir la misma experiencia de “Mañana te cuento”; pero resultó una trama algo novedosa y en ciertos momentos entretenida.
De hecho, apoyo las producciones peruanas y me da mucho gusto el éxito que ésta en particular viene cosechando. Los resultados en la taquilla del fin de semana pasado son prueba suficiente con las 40 mil personas que asistieron a las salas de cine dando la espalda a la piratería.
Pero me pregunto si nuestra manufactura fílmica se quedará estancada en la trama sexual para vender, luego de haber salido tan exitosamente del fondo corrupción, pobreza y groserías.
Algún avance se logra ver en esta cinta, que pese a un título tan sugerente, se circunscribe más en la vida de cuatro parejas de diferentes edades que toman el sexo como buena excusa para hablar de sus relaciones. Un tema más profundo y con mucho potencial en el desarrollo de la historia, sin llegar a desprenderse del todo de los ya clásicos desnudos.
Con la participación de grandes figuras (Vanessa Saba, Paul Vega, Melania Urbina, Giovanni Ciccia, Yvonne Frayssinet, Gianfranco Brero, Carolina Cano, BrunoAscenzo) y con un presupuesto de más de 200 mil dólares, nos traen 86 minutos de auténticas vivencias de pareja peruana ante los ojos del realizador y sus otros dos guionistas (Melania Urbina y Christian Buckley).

Lo que es meritorio es el gran manejo publicitario que sostiene al producto como tal. Tenemos por ejemplo, la destacada banda sonora que se puede adquirir incluyo por Internet y la página web creada exclusivamente para “Un día sin Sexo” a la cual pueden acceder para descargar imágenes e incluso disfrutar dos trailers (al mismo estilo de las grandes producciones norteamericanas).
En resumen, regular obra con algunos toques de desnudez (para aquellos extremadamente sensibles), pero que denota el esfuerzo del artista nacional en entregar cada vez un mejor producto.
Red Científica Peruana, hace algo de tiempo ya, publicó un completo informe sobre la situación del Internet en el Perú.
En él se desarrollan temas como el acceso a Internet, sus contenidos, servicios y otros datos registrados durante la última década. El informe tiene por fuentes a empresas serias como Apoyo Consultores S.A.
Por ejemplo, algo que llamó mi atención: La principal causa porque los usuarios no efectúan transacciones por Internet es la falta de interés, superando largamente temas como la seguridad.
Si bien la información tiene aproximadamente 3 años, no creo que haya variado mucho.
Y ¿Por qué la falta de interés? Pienso que principalmente porque los productos que los usuarios buscamos en la Red no se encuentran. Es decir, se están ofertando (ofreciendo) productos que no demandamos (necesitamos). Algo a tener en cuenta.
Enlace: Informe sobre Internet
No podíamos llegar al fin de este mes morado sin conmemorar todas aquellas costumbres que acompañan el andar del Señor de los Milagros, sin las cuales Octubre no sería el mismo.
Tradiciones, sumadas a los hombres, mujeres, ancianos y niños que año tras año caminan apretujados unos con otros sin importarles el cansancio y la fatiga.
Cómo pasar por alto las plegarias devotas y los miles de aplausos que enmarcan una procesión casi nacional.
De tanta trascendencia, que recibe merecidos espacios en cadenas de televisión e incluso ha sobrepasado las fronteras, para llegar a los corazones de miles de hermanos en el mundo.

A la usanza de muchos años, de guirnaldas, cadenetas de colores blanco y morado y la tradicional lluvia de pétalos, se han unido alfombras de flores multicolores elaboradas por Clubes de Madres y Comedores Populares de Lima y Callao, convocadas especialmente para marcar el camino del Señor.
Que cuenta con tener siempre cerca a sus fieles zahumadoras, Cantoras y miembros de la Hermandad, quienes sobresalen de la multitud, ataviados con sus moradas vestimentas y rodeados de cirios.
Es infaltable el encuentro con diligentes vendedores de detentes, hábitos, calendarios, rosarios, anillos, velas, cordones blancos, gorras, estampitas, etc. al alcance de todos los bolsillos piadosos.
Culminado con el aroma de anticuchos y picarones que en ocasiones provocan una agradable humareda mayor que las zahumadoras.
En nuestros días, podemos hallar en el camino procesional desde Mazamorra Morada y Turrón de doña Pepa; hasta la novel combinación de arroz con pollo, tallarines y papa a la huancaína, producto del ingenio de la inmigración provinciana.
En conjunto, todo el universo al que lo peruanos denominamos la Procesión del Señor de los Milagros.
Si traemos a nuestra memoria la vez en que nos preguntamos: ¿Por qué el color morado en las celebraciones del Señor de los Milagros?, recordaremos que la fundadora del Instituto Nazareno, que hasta el día de hoy existe, provino de tierras hermanas ecuatorianas.
Premisa que, aunque no lo crean, encierra la presencia de la imagen al reverso del Señor de los Milagros.
Imagen que nos despide cada vez que asistimos a la procesión de octubre y que vemos alejarse de nuestro paso con el final de de las peregrinaciones de cada año.
Hablamos nada menos que de la Señora de la Nube o Virgen de la Nube, de origen ecuatoriano que data del 30 de diciembre de 1696, en que cuentan se apareciera en cielos de la ciudad quiteña.

Efigie que es por primera vez mencionada, al lado del venerado Señor de los Milagros, por el cronista Llano de Zapata en relatos del mes de octubre de 1747.
Cuentan que las noticias acerca de las milagrosas apariciones de la Señora de la Nube se publicaron y difundieron en toda la ciudad; coincidiendo que por esas épocas profesaban en el Monasterio de las Madres Nazarenas de Lima, algunas religiosas de procedencia ecuatoriana.
Las cuales lograron convencer a la Priora, el Consejo Directivo y el resto de la comunidad, a rendir un meritorio homenaje a la memoria y tierra de la fundadora nazarena, Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo.
Incorporándose así, el lienzo con la imagen de la Virgen de la Nube a las Andas del Señor de los Milagros de las Nazarenas.
Aunque sea difícil de creer, la procesión que en la actualidad congrega a miles de devotos peregrinos por calles limeñas cada mes de octubre, se llevó a cabo por vez primera con una réplica de la imagen.
La primera procesión se llevó a cabo luego del 20 de octubre de 1687 en que dos fuertes temblores, uno a las 4.30 de la mañana y luego a las 6.30, ocasionaron la pérdida de aproximadamente 100 vidas y derribaron templos y la mayor parte de las casas.
Sebastián de Antuñano sacó una réplica de la imagen y junto a devotos congregados en su ermita, que habían buscado refugio, recorrieron las principales calles de Lima.
Siendo así como nace la Procesión al Señor de los Milagros.
Años después llegó el terremoto del 28 de octubre de 1746, que según refieren los testimonios de la época: “En menos de tres minutos dejó caer todos los altos de la ciudad de Lima: sólo quedaron en pie 25 casas, y de 60,000 habitantes que habían en ella perecieron como cinco mil. La caída de los grandes edificios envolvió en sus ruinas a las casas inmediatas convirtiendo en escombros casi toda la ciudad”.
Al conmemorarse el primer aniversario del terremoto de 1746, la imagen tomó la costumbre de salir el 28 de octubre, visitando calles, templos, monasterios y hasta ramadas.
Hoy en día, un mar morado sigue devotamente al Señor de los Milagros, portado en andas y avanzando a paso lento y fervoroso. En busca de poder observar lo más cerca posible la venerada imagen que va bamboleante y haciendo venias.
En lo que para muchos es un acompasado movimiento impreso por los cargadores del anda, que da a la imagen un ritmo de humano movimiento.
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