Legales
En news.com me entero de una noticia de lo más rara y curiosa. Una mujer (de Estados Unidos) ha demandado a Yahoo por 20 millones de dólares, a fin de indemnizar el daño ocasionado a su intimidad. Y es que según ella, Yahoo habría utilizado, sin su consentimiento, una foto y la habría enviado a millones de usuarios por correo electrónico; en otras palabras, Yahoo habría comercializado con su imagen. Cómo Yahoo no se ha pronunciado al respecto, algo habrá de cierto. Queda claro que el que calla, otorga.

Hace un par de días se ha publicado la versión 3.0 de las licencias Creatives Commons. Si no tienen mucho conocimiento respecto a ellas, tómense un minuto y vean este videoclip.
Esta nueva versión trae muchas novedades, pero la que más nos interesa a los que vivimos en países donde la legislación nacional no ha adoptado aún las CC es la denominada "Licencia Sin Portar", la cual tiene validez en todos los países que hayan firmado la convención de Berna. Creo que esto es lo más destacable y esperado por todos, ya que las anteriores estaban mayormente dirigidas a Estados Unidos..
Fuente | Creative Commons 3.0 (en ingles)
Vía | Barrapunto

En infobae informan que dos de las modelos argentinas (Ximena Capristo y Sofía Karina Zamolo) que demandaron a Google y Yahoo!, hace un mes atrás, por mostrar en las primeras posiciones de sus resultados páginas en las que relacionan a estas mujeres con servicios eróticos o de prostitución, han ganado en primera instancia.
Aunque los buscadores tienen todo el derecho de apelar esta decisión judicial. Según leo en dirson, Google ya esta eliminando los resultados comprometedores en su buscador argentino... Mejor comprobémoslo nosotros mismos: Ximena Capristo.
El diario el mundo informa que un internauta ha sido absuelto en un proceso judicial en que era acusado por compartir y descargar música por Internet.
En el proceso judicial se comprobó que el internauta J.M.L.H., de 48 años, ofrecía y cambiaba su música con otros internautas en chats y correos electrónicos y, aún así, eso no es delito, pues no tenía la intención de enriquecerse con tales actos.
El mundo: “Los hechos probados de la sentencia dejan claro que el acusado "ofrecía o cambiaba" su música "a otros usuarios de Internet en todo caso sin mediar precio", detalle en el que se basa la absolución.”.
Más información | El mundo
Las licencias Creative Commons se crearon para dar un amparo legal a aquellos artistas, intelectuales y personas en general, que quisiesen compartir sus talentos, conocimientos y trabajos de manera pública y directa (sin intermediarios). Es decir, las licencias CC nos permiten mantener la propiedad intelectual de una obra, pero a la vez poder compartirlas con todo el mundo bajo ciertas reglas y para ciertos usos.

Si te interesa conocer un poco más sobre estas licencias (ideales para Internet) se ha publicado una corta pero magnífica animación, que nos explica ¿Qué son? ¿Cómo funcionan? y ¿Para que sirven?... las licencias creative commons.
Enlace recomendado | Animación sobre Creative Commons
Larry Page y Sergey Brin pensaron que comprando YouTube obtendrían una comunidad con millones de usuarios. A tan sólo unos días de la compra, esto no es lo único que obtendrán…. Ya empezaron a brotar los chupos.
Y es que el Time Warner ha manifestado, en el diario británico The Guardian, que ha iniciado conversaciones con los encargados de YouTube a fin de velar por sus derechos de autor. ¿Velar por sus derechos? Si bien es cierto, YouTube podría estar infringiendo sus derechos de autor, que coincidencia que anuncien su inquietud justo después de la compra por Google.
Ante estas inquietudes, Dick Parsons, presidente del Time Warner, dijo que “Si bien han empezado a tomar cartas en el asunto, la decisión de velar por sus derechos de autor no ha sido consecuencia de la adquisición de YouTube por Google”.
Sea o no sea consecuencia, tenga o no tenga relación; es una extraña coincidencia y una señal de lo que se puede venir. ¿Empezarán otros gigantes de los medios de comunicación a tomar acciones (legales) contra Google?
Fuente | The Guardian




